noticiero textil

26 de Abril de 2017

Artículos/Entrevistas

Autor: Prof. Dr. Thomas Fischer

Cluster y redes de tejidos tecnológicos

26/7/2010

Prof. Dr. Thomas Fischer

Prof. Dr. Thomas Fischer
DITF-MR, Denkendorf/Germany

Ya hace más de una década, uno de los científicos economistas más renombrados de nuestros tiempos, Michael E. Porter, advirtió en el marco de un extenso estudio empírico de que en cierto número de regiones se estaba observando una “concentración de determinados sectores industriales con un éxito económico insólito”. A estas áreas económicas que ocupan un papel de líder mundial en determinado sector, las bautizó con el término “Cluster”. Les caracteriza la aglomeración de empresas de un mismo sector industrial, y en algunos casos, de sectores complementarios, los cuales, junto con los proveedores de material y servicios, fabricantes de equipos de producción y centros de investigación, forman una sociedad cooperadora de innovación y valores añadidos de gran éxito económico.

Más allá de los Cluster sobradamente conocidos por todos, como por ejemplo el mundialmente famoso Silicon Valley de California, el estudio también identifica un gran número de Cluster del textil que destacan por partes iguales por su tradición y progreso, y que a través del éxito conseguido en todo el mundo aportan renombre y bienestar a sus regiones respectivas.

Pronto, también el mundo de la política empezó a mostrar interés por el éxito de dichos Cluster y comenzó con rapidez a aprovechar los conocimientos adquiridos para introducir medidas destinadas a fomentar la innovación. En la actualidad, se están generando iniciativas para formar Cluster en todo el mundo; la gestión de Cluster es considerada una actividad decisiva para el futuro cuando se trata de iniciar y apoyar la generación de valores añadidos altamente innovadores.

Siguiendo la definición original, según la cual el Cluster enfoca de forma intensa la cooperación regional de grupos económicos, se trata de una “concentración geográfica de empresas e instituciones unidas entre si dentro de determinado sector industrial”. Según esta definición, el Cluster no es más que una fuerza en potencia para actividades conjuntas de los socios cooperadores dentro de una cadena de valores añadidos. Sin embargo, con el paso del tiempo, debido a la especialización de numerosas empresas que aportan un solo valor, se ha ido formando una red estrecha de empresas participantes.

Hasta hace algún tiempo, en el paisaje textil europeo se ha podido observar un gran número de estas estructuras que daban a si mismas el título de líder mundial en calidad e innovación; en Alemania, por ejemplo, eran las regiones de Bajo Rin, Franconia y Suabia (centro y sur del país). A menudo, estas redes generaron relaciones cooperadoras a largo plazo, las denominadas redes estratégicas. Pero como consecuencia de los cambios vertiginosos de la vida económica se fueron estableciendo cada vez más relaciones enfocadas a un proyecto en concreto que se basaban en ideas de innovación concretas.

Sin embargo, desde hace algún tiempo, estos paisajes del textil sufren erosiones. Aunque la mayoría de programas de Cluster e iniciativas de gestión de Cluster en la actualidad siguen fomentando y destacando de forma especial el carácter regional de las sociedades cooperadoras dentro de una cadena de valores añadidos, también es cierto que se está reduciendo de forma radical la importancia que tiene la proximidad geográfica entre sociedades cooperadoras, en especial en la industria textil, y aquí de forma destacada entre los fabricantes de tejidos tecnológicos.

En el ámbito de los tejidos tecnológicos las razones que motivan la formación de sociedades cooperadoras en una cadena de valores añadidos se encuentran más en la producción y confección de determinados materiales, como las fibras de carbono o los aramidos, la aplicación de tecnologías nuevas, tales como las nanotecnologías, o la combinación de materiales entre si formando materiales compuestos y su aplicación en los diferentes productos finales que encuentran su uso en sectores como la arquitectura, el transporte, la construcción de maquinaria y la medicina. No obstante, las redes que se van generando a través de dichas relaciones cooperadoras ya no forman parte de ningún Cluster del textil. En su mayoría, se trata de cadenas de producción intersectoriales en las que las empresas del textil participantes con sus productos tecnológicos de alto valor añadido dan una aportación importante a la consecución del producto final o, en su caso, una aplicación final. En muchas ocasiones, el “origen textil” de estos productos ya ni siquiera es detectable. En realidad, casi siempre se crean productos de tecnología altamente compleja y de gran valor añadido, productos que cada vez más también son denominados “basados en el uso intensivo de conocimientos”. A menudo, la fabricación va ligada a la creación de determinados servicios y muchos de ellos deben su existencia a las empresas del textil.

¿Qué consecuencias tiene esta tendencia para nuestra industria en la que numerosas empresas del textil también han iniciado la andadura hacia el desarrollo y la producción de tejidos tecnológicos de alta calidad? Esta manera de actuar requiere un cambio bastante radical en todo lo relacionado con la política de innovación y cooperación. Muchas empresas se ven ante una serie de tareas complicadas: más allá de la necesidad de cambiar la gestión sistemática del know how de la empresa por una estricta gestión de calidad y de riesgos está, por encima de todo, la incorporación a procesos interempresariales que proceden de políticas de innovación diferentes.

En relación con este cambio, a menudo, se ha dejado de apreciar la continuidad de la creatividad estética que nuestra industria ha ido cultivando a lo largo de los siglos. En realidad, lo que decide el éxito económico de las empresas es la capacidad de formar parte de procesos de innovación sistemáticos y centrados en la investigación que, en consecuencia, están basados en el uso intensivo de conocimientos. En el resultado, las empresas necesitan cubrir nuevos ámbitos de gestión relacionados con redes. Un ingrediente principal es el diseño de un sistema proactivo destinado a la generación de valores añadidos, que practica de forma sistemática y con visión de futuro el posicionamiento de la empresa propia dentro de la cadena de valores añadidos y que ejerce una gestión de red que, por un lado, trabaja en la aportación de la empresa a la innovación y los valores añadidos de la cadena y que, por el otro lado, al mismo tiempo garantiza la protección necesaria del conocimiento específico propio y el aprovechamiento de la competencia de la empresa a largo plazo.

En el marco del extenso proyecto europeo de investigación AVALON se han desarrollado y aplicado con éxito unos métodos e instrumentos para la gestión de redes de innovación que ahora también han sido puestos a la disposición del público. La próxima edición de “Technische Textilien / Technical Textiles” informará con mayor detalle sobre el tema.



Artículo publicado en la edición impresa de Noticiero Textil edición nº 210 correspondiente al 3er trimestre 2010. Envíenos su punto de vista u opiniones sobre este artículo clickando sobre el botón 'opinar' al inicio del artículo (es necesario estar previamente registrado)

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