Las exportaciones de calzado italiano alcanzaron los 3.000 millones de euros entre enero y marzo, con descensos del 1,6% en valor y del 3,6% en volumen. La mejor evolución del consumo interno no logró compensar la debilidad de los mercados exteriores, especialmente Oriente Medio, Alemania, Estados Unidos y los países del antiguo bloque soviético.
La industria italiana del calzado cerró el primer trimestre de 2026 con una reducción interanual del 2,7% en su facturación, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, el aumento de determinados costes y la ralentización de las decisiones de compra en los mercados internacionales.
Los datos difundidos por Assocalzaturifici muestran que las exportaciones, responsables de alrededor del 90% de la facturación del sector, se situaron cerca de los 3.000 millones de euros entre enero y marzo. Esta cifra representa un descenso del 1,6% en valor y del 3,6% en volumen respecto al mismo periodo de 2025.
Francia avanza mientras Alemania retrocede
La evolución dentro de Europa presentó diferencias importantes. Francia reforzó su posición como principal destino del calzado italiano, con un aumento del 6% en valor, aunque las unidades exportadas disminuyeron un 3,6%. Alemania, por el contrario, registró una caída del 10%.
El deterioro fue más intenso en los mercados extracomunitarios. Las ventas dirigidas a Oriente Medio descendieron un 33%, incluyendo una caída del 62% únicamente durante marzo. Las exportaciones hacia los países del antiguo bloque soviético se redujeron un 21%, mientras que Estados Unidos retrocedió un 7,4% en valor. Assocalzaturifici relaciona esta última evolución con los aranceles adicionales aplicados a las importaciones desde la primavera de 2025.

Las exportaciones representan alrededor del 90% de la facturación del sector italiano del calzado
A pesar de la contracción exterior, el saldo comercial mejoró un 10,9%, hasta alcanzar los 1.300 millones de euros. Esta evolución respondió principalmente al descenso del 9,5% registrado por las importaciones.
El consumo interno ofrece una señal positiva
El mercado doméstico presentó una evolución más favorable. Los hogares italianos destinaron 1.280 millones de euros a la compra de calzado durante el trimestre, un 1,7% más en valor y un 2,1% más en volumen. El crecimiento estuvo impulsado especialmente por el calzado femenino y las zapatillas deportivas. Estas últimas, junto con el resto del calzado para deporte, concentraron el 41% del gasto total.
La presión también se trasladó al tejido productivo. Durante los tres primeros meses del año desaparecieron 85 empresas activas y 808 puestos de trabajo respecto al cierre de 2025. Además, la cadena de valor de la piel acumuló 6,2 millones de horas de regulación temporal del empleo, una cifra un 40% inferior a los máximos del pasado año, pero todavía más de tres veces superior al nivel anterior a la pandemia.
Giovanna Ceolini, presidenta de Assocalzaturifici, ha reclamado medidas que apoyen la internacionalización, refuercen la competitividad y aporten estabilidad a una actividad que continúa siendo estratégica para el Made in Italy. La evolución de los próximos meses dependerá, en buena medida, de la capacidad de la industria italiana del calzado para contener los costes y recuperar dinamismo en sus principales mercados exteriores.













