El Consejo Intertextil Español (CIE) considera que la entrada en vigor del nuevo arancel fijo de 3 euros para los envíos de bajo valor procedentes de terceros países representa un primer paso para avanzar hacia una competencia más justa en el comercio electrónico y reforzar la seguridad de los consumidores europeos.
La medida, de carácter transitorio, será aplicable entre el 1 de julio de 2026 y el 1 de julio de 2028, en el marco de la reforma aduanera europea. Afecta a las compras por internet de hasta 150 euros realizadas por consumidores de la Unión Europea cuando la mercancía procede de fuera del mercado comunitario. Según la Agencia Tributaria, estos envíos deberán pagar un arancel fijo de 3 euros por cada categoría de artículos, con independencia del régimen de IVA aplicable.
La medida, de carácter transitorio, será aplicable entre el 1 de julio de 2026 y el 1 de julio de 2028, en el marco de la reforma aduanera europea
Para el CIE, este cambio normativo permite empezar a corregir una situación de desequilibrio que, durante años, ha favorecido la entrada masiva de productos procedentes de plataformas extracomunitarias sin las mismas exigencias que deben cumplir las empresas europeas en materia laboral, fiscal, medioambiental, de trazabilidad y de seguridad de producto.
Más seguridad para el consumidor y reglas equivalentes para todos
El Consejo Intertextil Español subraya que el debate no debe centrarse únicamente en si determinadas compras online serán tres euros más caras, sino en la necesidad de garantizar que todos los productos que llegan al consumidor europeo cumplen las mismas normas. Sin controles suficientes, no solo se distorsiona la competencia: también se incrementa el riesgo de que entren en el mercado productos que no cumplen los requisitos de seguridad exigidos en la Unión Europea.
En este sentido, la Comisión Europea ha advertido recientemente de las dificultades crecientes para controlar el fuerte aumento de pequeños paquetes procedentes del comercio electrónico extracomunitario. En una acción de control a escala europea sobre juguetes y pequeños aparatos electrónicos, más de la mitad de los productos analizados no cumplían las normas europeas y, entre los productos sometidos a pruebas de laboratorio, el 84% fueron considerados peligrosos.
Para el CIE, este cambio normativo permite empezar a corregir una situación de desequilibrio
Aunque el textil no formaba parte de ese estudio, el CIE considera que los resultados ilustran un problema de fondo que afecta al conjunto del mercado europeo: la entrada masiva de productos de bajo valor a través de canales difíciles de controlar puede comprometer tanto la competencia leal como la seguridad del consumidor. En el caso del textil y la moda, la falta de verificación suficiente puede favorecer la presencia de productos que incorporen sustancias restringidas o prohibidas en la Unión Europea, o que no acrediten adecuadamente su composición, origen y condiciones de fabricación.
El CIE recuerda que las empresas textiles europeas están sometidas a estándares cada vez más exigentes en materia de seguridad de producto, sostenibilidad, información al consumidor, trazabilidad y responsabilidad en la cadena de suministro. Por ello, reclama que cualquier operador que venda en el mercado europeo, con independencia de su país de origen o del canal utilizado, esté sujeto a garantías equivalentes.
Hacia un nuevo modelo de control aduanero europeo
Según la información compartida en los foros sectoriales europeos en los que participa el CIE, el arancel temporal se enmarca en una transformación más amplia del sistema aduanero europeo. La reforma prevé la creación de un espacio común de datos aduaneros, el EU Customs Data Hub, que deberá empezar a operar para el comercio electrónico en 2028 y permitirá a las autoridades disponer de información más completa y homogénea sobre los productos que entran en el mercado europeo.
Para el CIE, esta evolución es especialmente relevante porque desplaza el foco desde el control individual de millones de paquetes hacia la responsabilidad de los operadores que organizan, intermedian o facilitan la venta. Las plataformas de comercio electrónico y los importadores deberán asumir un papel más activo en la garantía del cumplimiento normativo de los productos que introducen en la Unión Europea.
Europa no puede exigir a su industria estándares cada vez más altos y, al mismo tiempo, permitir que entren millones de productos sin un control equivalente. Para el CIE, no se trata de limitar la libertad de compra del consumidor, sino de asegurar que esa libertad se ejerce en un mercado justo, transparente y seguro.
El consumidor tiene derecho a comprar online, pero también tiene derecho a saber que aquello que compra cumple las mismas garantías que se exigen a un fabricante europeo
El Consejo Intertextil Español considera que el recargo de 3 euros puede contribuir a reducir parte de la ventaja competitiva de determinados envíos de bajo valor, pero insiste en que no será suficiente si no se refuerzan los mecanismos de inspección, trazabilidad, vigilancia de mercado y control del cumplimiento normativo.
El consumidor tiene derecho a comprar online, pero también tiene derecho a saber que aquello que compra cumple las mismas garantías que se exigen a un fabricante europeo. Para el CIE, la competencia solo es libre cuando también es leal y segura.
El CIE reitera su compromiso con una industria textil europea competitiva, responsable y alineada con los estándares sociales, medioambientales y de seguridad que demanda la Unión Europea, y reclama que la aplicación de esta medida se integre en una estrategia más amplia de defensa del mercado interior, protección del consumidor, refuerzo del control aduanero y apoyo a la autonomía industrial europea.













