Del 23 al 26 de junio tendrá lugar en Ginebra, en Suiza, un debate internacional clave sobre la circularidad textil global, al reunirse las Partes de la Convención de Basilea para debatir el estatus de los textiles usados y los residuos textiles.
El Convenio de Basilea regula el movimiento transfronterizo de residuos peligrosos. Aunque actualmente los textiles se consideran no peligrosos y en gran medida fuera de su alcance, las propuestas en discusión podrían cambiar significativamente este enfoque. Estos desarrollos podrían tener implicaciones de gran alcance para el comercio de ropa de segunda mano (SHC) en África y para los millones de medios de vida que sostiene.
Las preocupaciones sobre el impacto medioambiental de los flujos textiles hacia el Sur Global han llevado a propuestas para clasificar ciertas categorías de textiles usados como peligrosos o como residuos que requieren «consideración especial». Un cambio así sometería estos flujos a procedimientos de Consentimiento Informado Previo (PIC), introduciendo cargas administrativas y de costes considerables.
Si el comercio de ropa de segunda mano estuviera restringido, la demanda de prendas asequibles no desaparecería
En la práctica, esto podría dificultar significativamente que las naciones africanas participen en los mercados globales de textiles usados, alterando las cadenas de suministro, debilitando las industrias locales y poniendo en riesgo millones de empleos.
Si el comercio de ropa de segunda mano estuviera restringido, la demanda de prendas asequibles no desaparecería. En cambio, probablemente se vería compensado por un aumento de las importaciones de nueva moda rápida de bajo coste.
Esto podría acelerar la generación de residuos, acortar los ciclos de vida de las prendas y ejercer una presión adicional sobre sistemas de gestión de residuos ya sobrecargados, al tiempo que se desvía el valor de las economías circulares locales.













