Una amplia coalición de organizaciones industriales y comerciales europeas ha instado a la Unión Europea a acelerar la introducción de nuevas obligaciones para el comercio electrónico internacional. El objetivo es frenar la competencia desleal generada por el creciente volumen de pequeños envíos procedentes de terceros países.
El crecimiento del comercio electrónico internacional está generando una presión sin precedentes sobre el mercado europeo. Diversas asociaciones empresariales —entre ellas Euratex, la Confederación Europea de la Industria Textil y de la Confección— han firmado una declaración conjunta en la que piden a la Unión Europea que actúe con urgencia para reforzar el control sobre las importaciones de bajo valor procedentes de terceros países.
La coalición advierte de que la introducción de la figura del deemed importer(importador presunto) prevista en el nuevo Código Aduanero de la Unión no entrará en vigor hasta 2028, un calendario que consideran demasiado tardío frente al ritmo actual del comercio digital.
El auge de los pequeños envíos tensiona el sistema aduanero
El crecimiento del e-commerce ha multiplicado el número de envíos individuales que llegan a la Unión Europea. Desde la entrada en vigor de las nuevas normas de IVA para el comercio electrónico en 2021, cada paquete debe ir acompañado de una declaración aduanera individual.
Solo en 2022 se registraron casi 1.000 millones de declaraciones aduaneras para productos de bajo valor, una cifra que refleja la dimensión del fenómeno y que está poniendo al límite a los sistemas de control aduanero europeos.
La situación ha seguido intensificándose. Según los datos citados por la coalición empresarial, en 2025 se importaron en la UE alrededor de 5.800 millones de paquetes, muchos de ellos vendidos a través de plataformas digitales internacionales.
La industria textil alerta de que en 2025 entraron en la UE 5.800 millones de paquetes, muchos de ellos con productos que no cumplen las normas europeas
Riesgos para la industria y el comercio europeo
Las organizaciones firmantes alertan de que una parte significativa de estos productos no cumple la normativa comunitaria. Entre las irregularidades más habituales se encuentran el fraude en el IVA, el incumplimiento de normas sanitarias y de seguridad, la vulneración de derechos de propiedad intelectual y las declaraciones engañosas sobre los productos.
Estas prácticas generan competencia desleal para las empresas europeas, que deben cumplir estrictos estándares regulatorios y asumir mayores costes de producción y cumplimiento normativo.
Además, la coalición advierte de que este fenómeno está afectando directamente al comercio minorista europeo, contribuyendo a la pérdida de actividad en los centros urbanos y debilitando las cadenas industriales locales.
Una regulación más rápida para equilibrar el mercado
Las organizaciones empresariales proponen una solución inmediata: exigir que cualquier operador extranjero que venda productos en el mercado europeo designe un representante legal responsable dentro de la UE.
Según la coalición, esta medida podría implementarse rápidamente mediante un reglamento europeo, sin necesidad de esperar a la entrada en vigor completa del nuevo Código Aduanero en 2028.
Asimismo, el sector subraya la importancia de reforzar el cumplimiento de las obligaciones de Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR), que afectan a ámbitos como envases, residuos electrónicos, baterías o textiles.
Perspectivas para el sector textil europeo
Para la industria textil y de la moda europea, la cuestión es estratégica. La rápida expansión de plataformas globales y el auge del ultra fast fashion han aumentado la presión competitiva sobre fabricantes y distribuidores europeos.
Si la UE no acelera las reformas regulatorias, advierten las organizaciones firmantes, el impacto podría traducirse en pérdida de empleo, debilitamiento industrial y mayor dependencia de importaciones no reguladas.
En este contexto, el debate sobre el control del comercio electrónico internacional se perfila como uno de los grandes retos regulatorios para la industria europea en los próximos años.















