El tribunal de Milán acusa a Loro Piana de negligencia en el control de sus proveedores, tras hallarse condiciones de semiesclavitud en talleres subcontratados que producían chaquetas de cashmere valoradas en miles de euros.

Loro Piana, la firma italiana de cashmere perteneciente al grupo LVMH, ha sido puesta bajo administración judicial durante un año por orden del tribunal de Milán, tras revelarse abusos laborales graves en su cadena de suministro. La investigación, iniciada por la policia italiana, destapó condiciones inhumanas en talleres clandestinos donde se fabricaban prendas de la marca, con jornadas de hasta 90 horas semanales, salarios de 4 euros la hora y trabajadores durmiendo en el propio taller.

Subcontratación opaca y falta de control

El tribunal considera que Loro Piana «falló culposamente» al no supervisar a sus proveedores, priorizando el beneficio económico frente al respeto a la legalidad laboral. La producción se realizaba a través de dos empresas pantalla que derivaban los pedidos a talleres de propiedad china sin capacidad industrial registrada, un modelo de subcontratación que, según la fiscalía, es “generalizado y consolidado” en el sector de la moda italiana.

Los talleres producían entre 6.000 y 7.000 chaquetas al año para Loro Piana por apenas 118-128 euros la unidad, mientras en la tienda online de la marca el precio de venta supera con facilidad los 3.000 euros.

Un escándalo que salpica al lujo global

Loro Piana no es la única. Desde 2023, el mismo tribunal ha intervenido también a otras casas de moda como Dior (también de LVMH), Valentino, Armani y Alviero Martini por casos similares. A pesar de los acuerdos firmados por la industria para erradicar la explotación, el tribunal señala que estas prácticas siguen activas.

Aunque Loro Piana no está siendo investigada penalmente, los responsables de los talleres sí enfrentan cargos, entre ellos el propietario de uno de los centros que agredió físicamente a un trabajador tras exigir el pago de salarios atrasados.

Impacto en el sector 

Este caso vuelve a encender las alarmas sobre las prácticas de subcontratación dentro del sector del lujo y pone en entredicho las políticas de responsabilidad social corporativa de grandes conglomerados como LVMH. El escándalo podría acelerar las reformas regulatorias europeas que exigen trazabilidad y responsabilidad directa de las marcas sobre toda su cadena de producción.

La administración judicial de Loro Piana podría levantarse si la firma demuestra que ha corregido sus prácticas, tal como ocurrió con Dior o Armani. Mientras tanto, la marca guarda silencio, y LVMH no ha emitido comentarios.

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