Las organizaciones textiles europeas consideran insuficiente el nuevo arancel de 3 euros y reclaman que las plataformas digitales asuman el coste real de los controles aduaneros y de seguridad
La industria textil y de la confección europea ha reclamado a la Comisión Europea y a los Estados miembros nuevas medidas para frenar la entrada masiva de productos procedentes de plataformas de ultra-fast fashion y garantizar unas condiciones de competencia equivalentes para las empresas que operan dentro de la Unión Europea.
La petición se produce un año después de la denominada Declaración de Villepinte contra la Ultra-Fast Fashion y coincide con la segunda reunión de federaciones textiles europeas celebrada en el marco de Première Vision Paris.
Las organizaciones firmantes valoran positivamente la eliminación de la exención aduanera para los envíos de menos de 150 euros y la introducción de un arancel temporal de 3 euros, pero consideran que estas medidas son todavía insuficientes ante el volumen de pequeños paquetes que llegan directamente a los consumidores europeos.
La industria textil europea considera que una tasa próxima a 10 euros por paquete reflejaría mejor el coste de los controles aduaneros, de seguridad y vigilancia del mercado asociados a las importaciones de ultra-fast fashion
Una tasa vinculada al coste de los controles
Una de las principales propuestas del sector es establecer una tasa europea de gestión para cada paquete importado.
Frente a los importes de entre 2 y 4 euros que se han venido planteando, las organizaciones textiles consideran que una referencia próxima a 10 euros por paquete reflejaría de manera más realista los costes relacionados con el procesamiento aduanero, el análisis de riesgos, la logística, la vigilancia del mercado y los controles de seguridad de los productos.
El sector insiste, sin embargo, en que esta cantidad no debería convertirse en un nuevo impuesto general ni en una tasa medioambiental, sino utilizarse específicamente para financiar los mecanismos de control.
También reclama que las plataformas digitales que facilitan las importaciones hacia la Unión Europea tengan una responsabilidad directa sobre el cumplimiento de las obligaciones aduaneras.
Evitar nuevas vías para esquivar los controles
Las federaciones advierten asimismo del riesgo de que unas reglas más estrictas para los pequeños paquetes provoquen un cambio en los modelos logísticos utilizados por las plataformas.
Por ello, solicitan que las mismas exigencias se apliquen cuando las mercancías entren en Europa mediante grandes envíos, almacenes comunitarios o centros de fulfilment.
Entre sus demandas figura igualmente que las importaciones destinadas directamente al consumidor y las operaciones entre empresas proporcionen datos aduaneros suficientemente detallados para permitir a las autoridades identificar los productos y evaluar sus riesgos.
1,3 millones de empleos en juego
Las organizaciones recuerdan que la industria textil europea representa alrededor de 1,3 millones de puestos de trabajo y unas 200.000 empresas, en su gran mayoría pymes.
El presidente de Euratex, Mario Jorge Machado, defiende que las compañías europeas están sujetas a elevados estándares sociales y medioambientales y considera necesario impedir que productos que no afrontan controles equivalentes compitan en las mismas condiciones dentro del mercado único.
La declaración también reclama reducir las cargas regulatorias y administrativas que soportan los fabricantes y distribuidores europeos, al tiempo que se refuerzan los controles sobre los operadores de terceros países.
El objetivo de las federaciones es que cualquier empresa que comercialice productos en el mercado europeo pueda ser identificada, asuma responsabilidades y esté sometida a controles efectivos independientemente del canal logístico utilizado.
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