China ha advertido de que adoptará las medidas que considere necesarias si la nueva legislación francesa contra la moda ultrarrápida perjudica los intereses de sus empresas. La norma establece penalizaciones ambientales, obligaciones informativas y restricciones publicitarias para los modelos comerciales que introducen grandes cantidades de prendas a bajo precio.

El Gobierno chino ha expresado su rechazo a la nueva ley aprobada por Francia para reducir el impacto ambiental de la industria textil y ha advertido de posibles medidas de respuesta si su aplicación afecta a los derechos de las empresas del país asiático.

Un portavoz del Ministerio de Comercio de China calificó la norma de “discriminatoria” y consideró que sus disposiciones podrían vulnerar los principios de no discriminación de la Organización Mundial del Comercio. Según Pekín, la legislación crea una barrera comercial dirigida contra las plataformas chinas de comercio electrónico y puede perjudicar tanto a las compañías afectadas como a los consumidores franceses.

China sostiene que la regulación francesa podría convertirse en una barrera comercial contra sus plataformas de comercio electrónico.

Penalizaciones ambientales desde septiembre

La denominada Ley 2026-602, promulgada el 8 de julio de 2026, define como moda ultraexprés aquellas prácticas caracterizadas por la comercialización de un elevado número de referencias nuevas y por una escasa incentivación de la reparación y prolongación de la vida útil de los productos. Los criterios concretos y los umbrales deberán desarrollarse posteriormente mediante decreto.

La norma amplía el sistema francés de responsabilidad ampliada del productor y establece que las penalizaciones aplicables a los productos textiles podrán situarse en 2026 entre 0,25 y 12 euros por artículo. Esta horquilla aumentará progresivamente hasta alcanzar entre 2 y 20 euros por producto a partir de 2030, aunque la penalización podrá limitarse al 50% del precio de venta sin impuestos. Estas disposiciones entrarán en vigor el 1 de septiembre de 2026.

La legislación también obliga a indicar claramente el lugar de fabricación de los productos vendidos por internet, junto al precio, y contempla mecanismos para que los organismos responsables puedan recopilar información de las plataformas digitales.

Restricciones a la publicidad y los influencers

A partir del 1 de enero de 2027, Francia prohibirá la publicidad de los productos y marcas considerados de moda ultraexprés. La restricción alcanzará también a las promociones realizadas por influencers, que podrán enfrentarse a sanciones administrativas de hasta 100 mil euros.

El texto fue aprobado definitivamente por el Parlamento francés el 29 de junio, después de más de dos años de tramitación y de una consulta a la Comisión Europea. El presidente francés promulgó la ley el 8 de julio.

El Senado francés justifica la intervención por el crecimiento del consumo de prendas: en Francia se comercializan actualmente unos 3.300 millones de artículos textiles al año, más de 48 por habitante. La institución considera que el aumento continuo de referencias y el rápido reemplazo de las colecciones generan mayores residuos y dificultan la competencia de la industria tradicional.

Pekín cuestiona el trato a las plataformas asiáticas

Aunque el texto legal no menciona expresamente empresas concretas, su definición de moda ultraexprés puede afectar especialmente a plataformas como Shein, Temu o AliExpress, caracterizadas por ofrecer amplios catálogos, incorporar referencias de manera continua y operar principalmente a través de internet.

China sostiene que las medidas se presentan bajo argumentos ambientales y de sostenibilidad, pero establecen restricciones selectivas contra las plataformas transfronterizas chinas. Pekín ha pedido a Francia que respete las reglas de la OMC y garantice un entorno empresarial “justo, transparente y no discriminatorio”.

El Ministerio de Comercio chino ha señalado que seguirá de cerca la redacción de los decretos de desarrollo y la aplicación práctica de la ley. En caso de considerar lesionados los intereses legítimos de sus empresas, adoptará “las medidas necesarias” en respuesta, sin precisar por ahora qué instrumentos comerciales podría utilizar.

La controversia convierte la regulación ambiental del textil en un nuevo foco de tensión entre China y la Unión Europea. Su evolución dependerá en buena medida de los criterios que Francia establezca para clasificar a las empresas de moda ultraexprés y de si estos se aplican de la misma manera a operadores europeos y extracomunitarios.

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