BIAAF (Bilbao International Art and Fashion) celebra la décima edición de su concurso en la que mantiene su apuesta de descubrir el talento emergente en moda. Tras dos décadas impulsando nuevas voces creativas, el certamen, de carácter bianual, consolida su papel como punto de conexión entre diseñadores emergentes, industria, instituciones culturales y mercado global.
La convocatoria llega en un momento de transformación para el sector, marcado por la sostenibilidad, la digitalización y la redefinición de los procesos creativos.
En su última edición, celebrada hace dos años, el concurso registró más de 1.400 candidaturas procedentes de 91 países y la participación de más de 150 universidades y escuelas de diseño.

Un premio que va más allá de lo económico
Dirigido a diseñadores de entre 18 y 35 años en las categorías de indumentaria y accesorios, BIAAF otorga un premio económico de 10.000 euros por categoría. “Sin embargo, más allá del premio económico, su verdadero valor reside en la visibilidad, la mentorización y la red internacional que acompaña a los finalistas una vez terminado el concurso”, subrayan sus impulsores.
A lo largo de sus nueve ediciones anteriores, el certamen ha actuado como plataforma de lanzamiento para numerosos diseñadores que hoy forman parte del circuito profesional, gracias a las colaboraciones, exposiciones y oportunidades dentro de la industria global que BIAAF les ofreció.
La novena edición, celebrada en 2024, consolidó este impacto. Diseñadores como Belinda Gredig (Suecia), Shiyu Gong (Reino Unido) o Ane García Rodríguez (España) fueron reconocidos por propuestas que integraban excelencia técnica, discurso conceptual y sostenibilidad.
Sostenibilidad, producción local y nueva narrativa de la moda
En esta décima edición, la sostenibilidad seguirá siendo uno de los ejes centrales, por lo que el jurado prestará especial atención al uso responsable de materiales, los procesos éticos y la innovación técnica aplicada al diseño.
A este enfoque se suma su filosofía km 0, que promueve la producción local y el fortalecimiento de redes de proximidad entre diseñadores, artesanos e industria. “Desde Bilbao, el certamen impulsa una narrativa que conecta lo local con lo global, demostrando que la creatividad puede surgir desde entornos cercanos y alcanzar una proyección internacional”, concluyen.











