La Cátedra Internacional de Moda Flamenca Flamentex presentó en febrero una propuesta colectiva en la New York Fashion Week con siete firmas seleccionadas. La acción refuerza su estrategia de internacionalización y sitúa al diseño de raíz española ante compradores, prescriptores y crítica internacional.
La Cátedra Internacional de Moda Flamenca Flamentex realizó un nuevo salto en su estrategia de proyección exterior con su participación en la New York Fashion Week, donde presentÓ una propuesta conjunta el pasado 16 de febrero en los Pier59 Studios de Manhattan.
La iniciativa, articulada bajo la plataforma Flying Solo NYC, reunió a siete firmas que representan distintas sensibilidades del diseño actual vinculado a la moda de raíz española. Participaron María Giménez, del diseñador Antonio González, Lola Martín, Adelino Pérez, Lucía Sarhan, Javier Borjas, Alba Carmona y Alma Castiza, firma de la diseñadora Ana Castells.
Un paso más en la internacionalización
La presencia en Nueva York se enmarca en la estrategia impulsada por la ESSDM y Flamentex (Ravial S.A.), una alianza que busca conectar formación, industria y mercado. El objetivo no es únicamente ganar visibilidad en un entorno de alta exposición mediática, sino también abrir vías comerciales más sólidas en Estados Unidos para un segmento que quiere evolucionar desde lo artesanal hacia una propuesta de lujo contemporáneo.
Tras acciones previas en plazas como Londres, Milán, Turín y París, el desembarco en la NYFW supone una nueva fase para este proyecto, que quiere consolidar la moda flamenca y de inspiración andaluza como una categoría con recorrido más allá de su marco tradicional.
La moda de inspiración flamenca da un paso más en su proyección exterior al presentarse en uno de los principales escaparates globales del sector
Formación, industria y marca España
Desde su creación en 2020, la Cátedra ha formado a más de 500 alumnos internacionales, una cifra que ilustra la dimensión académica de una plataforma que también aspira a convertirse en palanca económica para el sector. La operación en Nueva York refuerza esa doble lectura: por un lado, la preservación y actualización de un lenguaje estético con fuerte identidad cultural; por otro, su traducción en valor empresarial, posicionamiento y oportunidad de exportación.















