La facturación del retail en la Unión Europea creció un 2,1% en 2025, hasta aproximarse a los 3,15 billones de euros, mientras el poder adquisitivo avanzó un 3,3%. Un estudio de NIQ Geomarketing constata que los consumidores continúan comprando, aunque de manera más selectiva y con una creciente atención al valor.
El comercio minorista europeo entró en 2025 en una fase de crecimiento más moderado. Según el estudio Retail europeo en 2025 y 2026, elaborado por NIQ Geomarketing, la facturación del sector en la UE-27 alcanzó cerca de 3,15 billones de euros, un 2,1% más que el año anterior.
El avance confirma la desaceleración registrada tras los incrementos del 3% en 2024 y del 5,5% en 2023. Esta evolución contrasta con el comportamiento del poder adquisitivo, que aumentó un 3,3%, hasta situarse en una media de 22.425 euros por habitante y superar los 10 billones de euros en el conjunto de la Unión Europea.
España, junto con Portugal y República Checa, continuó acercándose a la media comunitaria de capacidad de compra. Sin embargo, la mejora de los ingresos no se trasladó en la misma proporción al comercio minorista, debido a la cautela de los hogares y al desplazamiento de parte del presupuesto hacia la vivienda, los viajes, el ocio, la sanidad y los servicios digitales.
El consumidor europeo sigue comprando, pero analiza más el valor, recurre con mayor frecuencia a las promociones y reduce su fidelidad a los distribuidores
La moda conserva su relevancia en España
Los productos no alimentarios fueron el principal motor del comercio europeo en 2025, con un crecimiento del 2,6%, frente al 1,5% de los bienes de gran consumo. No obstante, la evolución fue desigual: mientras el norte y el este de Europa mostraron un mayor dinamismo, varios grandes mercados occidentales mantuvieron un comportamiento débil.
El informe destaca que la moda desempeña un papel especialmente importante en la estructura del retail de España, Polonia e Italia. Esta relevancia contrasta con mercados como Finlandia, donde su participación es considerablemente menor.
En el conjunto de la UE, la cuota del comercio minorista sobre el consumo privado descendió por cuarto año consecutivo, desde el 32,7% de 2024 hasta el 31,9% en 2025. La cifra se aleja del máximo del 35,3% registrado durante la pandemia.
NIQ identifica, además, un consumidor cada vez más orientado al valor. El precio continúa siendo determinante, pero comparte protagonismo con la calidad, la funcionalidad, la comodidad y la confianza en las marcas. Las promociones ganan relevancia, disminuye la fidelidad a los establecimientos y avanzan las compras más pequeñas y frecuentes.
El escenario podría complicarse en 2026. Tras cerrar 2025 con una inflación del 2,5%, NIQ recoge una previsión del 3,1% para la UE-27, condicionada por el repunte de la energía, el encarecimiento del transporte y los efectos del calor y la sequía sobre la producción agrícola.














