Del 18 al 21 de junio, el Castillo de Santa Catalina, en Cádiz, acogerá la segunda edición del Festival de Nuevas Creaciones del Sur, SURES, una cita gratuita que reúne arte, diseño, moda, oficios, pensamiento y música contemporánea con el objetivo de proyectar el sur como territorio de innovación cultural.
Impulsado y comisariado por Ana Sánchez y Daniel Vázquez, fundadores de Casa Lamar, SURES regresa con una edición más ambiciosa, abierta y transversal.
La segunda edición de SURES parte de una convocatoria abierta que ha recibido más de un centenar de candidaturas. De ellas, el equipo de dirección artística ha seleccionado 80 artistas y creadores, que formarán parte de SURES Exhibition, el corazón expositivo del festival.

La muestra reunirá proyectos de artesanía, arte y diseño contemporáneo en sus múltiples expresiones, con especial atención a creadoras y creadores que trabajan desde el sur o que dialogan con sus imaginarios, materiales y formas de hacer.
Moda, oficios y diseño con mirada contemporánea
La programación se despliega en varios ejes que consolidan a SURES como un festival multidisciplinar. SURES Slow Fashion volverá a ocupar un lugar destacado con propuestas performativas en torno a la moda ética, artesanal y sostenible.
Firmas y diseñadores como Mei Hui Liu, D-Due, Hilando el Tiempo, Limo o Ramón Gurillo presentarán colecciones y experiencias que sitúan el textil como territorio de identidad, memoria, innovación y compromiso.
El festival refuerza también su dimensión comercial y de conexión directa con el público a través de SURES Pop-Up / Design Market, una feria viva de oficios que reunirá a más de veinte marcas, artesanos y estudios. «Será un espacio para descubrir, comprar y conversar con quienes están renovando la escena del diseño artesanal desde distintos puntos de España», subrayan sus impulsores.
Entre los participantes se encuentran proyectos como Anuskas Family, Camino de la Talla, Koko Che Jota, La Higuera de Grazalema, Nuna Conesa, Pablo Little o Pablo Yubero, entre otros. La propuesta refuerza una de las ideas centrales del festival: acercar al público la producción de cercanía, los procesos lentos y el valor de lo hecho con intención.













