Preguntas y más preguntas

Desde hace mucho tiempo me hago una pregunta. ¿Cuánta de la confección que se está exportando con etiqueta Made in Spain ha sido fabricada, en su totalidad, en suelo español?

Y la pregunta ha comenzado a  resonar otra vez en mi cabeza, cuando he sabido —gracias a un documento facilitado por el Ministerio de Economía y Competitividad— que la venta de confección española al exterior ha roto la barrera de los dos mil millones de euros en el periodo comprendido entre enero y abril de 2015. Es más, para ser más concreto, la cifra ha sido de 2.011,4 millones de euros, un 11 % más que en el mismo lapso de 2014.
Y es que aquí cabe otra pregunta. Si del total de exportaciones textiles que sumaron 4.571,6 millones de euros en los primeros cuatro meses de 2015, casi la mitad se ha generado gracias a la confección (sin contar, en este apartado a las prendas de género de punto), ¿quiere decir esto que en España han comenzado a proliferar una gran cantidad de talleres de confección organizados en cooperativas o que pertenecen o trabajan para las grandes marcas?
Yo, la verdad, no lo sé ni puedo responder esta pregunta. Las cifras de empleo no me indican o no me sugieren que un fenómeno de este calado se esté produciendo de una manera efectiva. Tampoco hay datos importantes que demuestren que se esté registrando un retorno de la producción, aunque algunos hombres de buena fe se estén dedicando a propagar este mensaje.
Sólo me gustaría que alguien me contestase estas preguntas.
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