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Noticiero Textil 121 julio-agosto 1999
Portada Noticiero Textil 121 Julio/Agosto 1999

Entrevista publicada en Noticiero Textil edición 121 correspondiente a Julio/Agosto de 1999, que reproducimos a continuación como homenaje de nuestra publicación a su trayectoria profesional.


Hace más de 30 años que abrió su primera tienda, groc, y más de 20 que creó la marca Antonio Miró para hombre y mujer. A lo largo de este tiempo se ha consolidado como un valor indiscutible de nuestra moda,  diversificándose a través de ámbitos y productos que se escapan a la mera confección, en muchas ocasiones por puro divertimento.

De expresión calmada y receloso de revelar en exceso un mundo interior que se adivina rico, Miró repasa en esta entrevista su propia trayectoria y desmenuza de forma muy personal cuestiones candentes de un mundo como el de la moda, que confiesa no acabar de entender.

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¿Qué referencias tenía usted cuándo comenzó, a quién admiraba?

Cuando empecé a los 19 años no tenía ningún interés en la moda establecida, todo lo que me gustaba eran cosas puntuales, nada en concreto. Me llamaba la atención todo lo que irradiaba un espíritu joven, como por ejemplo el movimiento inglés de finales de los años 60.  Pero ídolos no tenía, es la verdad. De aquella época recuerdo también la existencia de la modistería, el pret a porter acababa de nacer y aún no estaba maduro. Y lo que menos me gustaba era la alta costura.

¿Cuál era la impresión que le causaba el panorama de la moda española en aquellos momentos?

Gris, todo era muy gris. No había nada trascendente. En todo caso, había una tienda que estaba muy de moda en París y que también se instaló aquí, que se llamaba Renoma y que me gustó. Yo era muy joven, solo 19 años, y el resto me parecía muy aburrido. Así que abrí mi primera tienda y lo que hice fue ofrecer a la gente un estilo de ropa muy colorista y mucho más agresiva,  más radical.

A lo largo de su trayectoria usted ha ido más allá de la confección de ropa y se ha diversificado a través de muchos productos diferentes. ¿Estaba previsto o ha ido surgiendo de una forma natural con el paso del tiempo?

Cuando una marca consigue un cierto nombre es lógico que te propongan hacer otras cosas y a mí sinceramente me divierte mucho: hacer un armario, por ejemplo, o un sofá como me han encargado últimamente. Puede que no invierta en estos proyectos tanta energía como en una colección, pero son trabajos aislados que te relajan. Por tanto bienvenidos sean.

«Una posible solución para la anorexia seria que se propusieran dos tallas de maniquíes»

Supongo que en este apartado también se incluye el vestuario que usted está confeccionado para programas de televisión, obras de teatro, entre otros ámbitos…

Si, lo que pasa es que no deja de ser confección, aunque también es verdad que pensada con otros fines. Nosotros, desde el estudio, aceptamos cualquier tipo de encargo que nos llegue porque también es una forma de crear equipo. Por ejemplo, en el tema de los uniformes hay una persona que se dedica en exclusiva a ese apartado. Es una forma de generar trabajo y es lo mismo que le puede suceder a un arquitecto al que se le encarga un trabajo y lo hace y resulta muy placentero.

Su empresa está delimitada en diferentes sociedades quizá con el objetivo de facilitar la labor empresarial…

Si poseo varias sociedades. Creo que constituye uno de mis mayores aciertos de cara a conseguir que la empresa funcione ya que cada sociedad se centra en un aspecto muy concreto: una en las tiendas, otra en la confección y otra en las licencias. Una acotación que ha ido surgiendo con el tiempo.

Uno de sus últimos proyectos ha sido lanzar la línea Miró Jeans, ¿con qué objetivo y destinada a qué tipo de público?

El público joven. Es una línea dirigida a la gente de más de 15 años y sin un límite prefijado mientras te sientas a gusto llevándolos. Ahora estamos en los comienzos, pero hay detrás un gran equipo y una gran industria que es la sociedad twenty, que son expertos en pantalones, aunque también en todo lo que es moda. Creo que funcionará muy bien. Ya lo está haciendo en España y también se está exportando a Francia.

Observando la colección que tanto para hombre como mujer ha preparado usted para la temporada 1999-2000 se tiene la impresión de que la naturaleza le ha servido en gran medida de fuente de inspiración.¿És quizá la tendencia que viene?

La naturaleza siempre ha estado presente y es un lujo que la estemos destruyendo progresivamente. La moda es muy sinuosa y es bastante difícil predecir hacia dónde se dirige. Sinceramente, nunca he llegado a entenderla del todo. Estoy muy metido en ella, pero es muy escurridiza, no acabas de cogerla nunca. En definitiva, uno acaba haciendo lo que cree que tiene que hacer. Y la moda se acaba definiendo por sí misma. Es lógico que, por ejemplo, ahora empiece a dejarse a un lado el minimalismo, porque la especie humana nunca está contenta con lo que tiene.

¿Qué balance efectuaría de su trayectoria internacional?

Es una experiencia que ha funcionado en algunos países y en otros no. En estos momentos, estamos centrados en Gran Bretaña y Japón. En el primero hemos logrado un éxito de posicionamiento y de facturación. Y en Japón también estamos obteniendo muy buenos resultados. Allí lo que hacemos básicamente es montar tiendas a través de una sociedad japonesa. Y ahora entraremos con una licencia que se dedicará exclusivamente a una línea de productos para hombre. El resto son clientes dispersos por todo el mundo que acaban configurando un volumen importante.

«La gran industria sigue copiando con la única idea de hacer un gran negocio»

¿Qué opina de la moda española actual?

Que ya es una realidad. Antes la moda española estaba compuesta por una serie de confeccionistas que copiaban lo que se hacía en el extranjero, y ahora hay una serie de diseñadores que son una realidad, que fabrican -cada uno con su estilo- y facturan. Algo que no pasaba hace 15 años, por ejemplo.

¿Cuál es, desde su punto de vista, la principal carencia de nuestra moda?

Si se nos compara con países como Francia o Italia, que quizá no somos tan profesionales como ellos, que lo son mucho en todos los sentidos, desde la persona que cose, hasta la que empaqueta, pasando por el que plancha. Poseen una sensibilidad que aquí no tenemos. Pero se sigue luchando porque España es un país que evoluciona muy rápido y de manera muy interesante. Y lo mejor es que, el público español comienza a otorgar un cierto respeto a nuestros productos, cosa que hasta ahora no sucedía, porque el elitismo no quería saber nada de él. Y hoy en día la gente se fija, opina, compara para saber cuál le gusta más. Incluso la prensa especializada, comienza a interesarse por nuestros propios diseñadores, no como antes que daba una imagen de provincianismo absoluto porque sólo prestaba atención a diseñadores o a marcas extranjeras. Hoy en día empieza a cuajar una moda española, que es la de los diseñadores, que son los que otorgan una personalidad a la moda de un país a través de su creatividad. Porque la gran industria sigue copiando con la única idea de hacer un gran negocio.

Usted forma parte de la recientemente constituida Asociación de Creadores de España. ¿Cuál es su papel dentro de esta asociación?

Igual si me lo pregunta de aquí a un mes ya no tengo nada que ver. Jesús del Pozo, promotor de esta asociación, es muy amigo mío y me pidió si podía ayudarles desde Barcelona. Pero es en todo caso un apoyo moral. Me explicaron lo que estaba pasando en la Pasarela Cibeles, con cuyo Comité Organizador no están nada de acuerdo. Pero en mi caso prima la simpatía que siento por Jesús del Pozo, porque yo presento mis desfiles en Barcelona, y por tanto no me siento involucrado en este contencioso. Sé lo que ha sucedido, por qué han constituido esta asociación y creo que saldrán adelante.

«No se puede perder mucho tiempo en busca de subvenciones: te han de venir»

¿Cree usted que es positivo que la moda esté subvencionada?

En Francia, por ejemplo, la moda forma parte de un trust financiero muy importante. Y es que los apoyos siempre se necesitan. El diseñador de moda es una persona que tiene un trabajo muy difícil, porque cuesta mucho dar a conocer una tendencia artística o presentar una colección. No creo que sea muy bueno que un diseñador nazca pensando en las subvenciones: es una actitud más bien negativa. Pero si ya ha arrancado y las recibe, pues bienvenidas sean. Pero no se puede perder mucho tiempo buscandolas: Te tienen que venir. Solo han de existir si alguien decide apoyarte. Pero se reciben muy pocas, apenas existen.

¿Cuál es su opinión respecto a la reciente polémica de unificar las dos pasarelas españolas -Cibeles y Gaudí- en una sola?

La encuentro una idea muy inteligente. Ya sé que alguien se enfadará, pero el hecho de que la moda española se unificase en una sola pasarela me parece muy interesante. Por ejemplo, se podría hacer en invierno en Madrid y en verano en Barcelona, por una pura cuestión climática. Sería una propuesta muy salomónica que son las únicas que siempre tienen un buen final. Si tuviese que votar, yo estaría plenamente de acuerdo. Porque entonces no se trataría de suprimir una de las dos pasarelas: habría una alternancia. En algún momento se pensó que se podría hacer la moda de hombre en Barcelona, y la de mujer en Madrid, pero creo que la mejor decisión es una temporada aquí, y la siguiente en la capital. Se conseguiría ahorrar más dinero, y se generaría más noticia. Sería importante que se llegase a hacer para que el peso de la moda española fuese mayor.

También la anorexia ha generado recientemente una notable controversia. ¿Cuál es su opinión?

Se sabe que en mis desfiles he utilizado gente normal de la calle: personas que pesaban más de 60 y de 80 kilos; incluso una señora que tenía la talla 46. En definitiva, he hecho lo que me ha dado la gana. Creo que la anorexia es una historia terrible, pero el problema no solo proviene del mundo de la moda, sino que tiene su base en una cultura, en una sociedad, empezando por los propios padres, que en ocasiones acusan a las hijas de estar demasiado gordas. Y sin olvidar la publicidad, que también influye notoriamente. 

En todo caso, no podemos perder de vista que en la sociedad, a lo largo de la historia, han existido los gordos, los delgados, y los intermedios. Y el gran drama es que a los delgados la ropa les queda mejor. Pero también son modas, porque estoy seguro que de aquí a 50 años, o diez, o cinco se impondrá un tipo de mujer diferente. Lo que pasa es que está establecida una talla de ropa, la 38-40, que sabes que funcionará en Estados Unidos, en Francia, o en Alemania. Pero si haces un desfile con mujeres de la talla 42-44, no te va a quedar igual. Una posible solución sería que las cuatro grandes firmas del mundo de la moda -Prada, Armani, Versace y Gucci- se pusieran de acuerdo en poner dos tallas de maniquíes. 

«Cuando vendes mucha ropa es que ya estás pasado de moda, y cuando estás muy de moda no vendes»

¿Tiene prevista la apertura de alguna nueva tienda?

Hemos abierto dos en Madrid, y estamos intentando abrir una en Bilbao, pero aún no se ha concretado nada.

¿Cuáles son los proyectos más inmediatos de Antonio Miró?

Montar tiendas. Es el proyecto más ambicioso que tengo en estos momentos. 

Cuando un producto tiene éxito uno se pregunta siempre el porqué. En su caso, ¿Cuáles cree que son las claves que lo sustentan?

Hubo una época muy dura, en la que se decía que lo que yo hacía no era comercial. Lógicamente he madurado y también mi moda lo ha hecho. Y cuando algo alcanza su punto es cuando está listo para ser consumido. Siempre he hecho lo que he creído que tenía que hacer. Pero la moda es como es, y cuando vendes mucha ropa es que ya estás pasado de moda: y cuando estás muy de moda no vendes. Es un drama: nunca acabas de hacerlo bien. El momento perfecto no existe.

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