3001 Una odisea del textil

En estas últimas semanas se han producido una seria de eventos que han reunido lo último en tecnología aplicada a nuestro sector.

Unas visitas pormenorizadas, amplias y gestionadas con un espíritu que fuera más allá de conseguir producciones más rentables, competitividad más acerada y mas garantía de supervivencia empresarial, nos hubiera podido llevar a meditar, a pensar, a intuir como podrá ser nuestro sector dentro de decenio arriba, decenio abajo, por ejemplo, 950 años.
¿Juego imposible? En cualquier caso, juego apasionante.

Se produjo, hace en estas semanas 50 años (6 de abril de 1968) un estreno cinematográfico que nos sorprendió e impresionó a todos: la película (¿) de Stanley Kubrick “A Space Odyssey”. En la misma una seria de inquietantes secuencias envolvían al espectador en un clima de sorpresa, inquietud y zozobra.

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No solo la película nos hablaba del poder de la informática, de la inteligencia artificial y de la relación hombre/máquina, sino que ponía en juego un hecho dramático: el descubrimiento y el poder de las armas en forma de hueso.

Intentemos una extrapolación del celuloide a la vida real. ¿Cómo será el textil en el 3001? Desde luego, sin algodón, sin lino, sin lana, sin fibras sintéticas, sin hilatura, tisaje ni confección.

Sin moda, como la entendemos ahora.

Lo “in” será cambiar de burbuja. Dentro de ella, encontrará el nuevo ser humano, el clima y la alimentación adecuada.

La producción de estos nuevos hábitats, sin duda, por orden de voz y en función del volumen antropométrico, edad y sexo de cada ser a proteger.

De la preocupación por la sostenibilidad, economía circular, entorno, que hoy parece que angustia a nuestras clases dirigentes, políticas y empresariales, paulatinamente iremos transitando hacia un nuevo mundo.

En cierta medida ya estamos en él.

Hay síntomas más que claros. Solo hay que detenerse unos momentos y pensar. Cosa que las prisas, el pago de impuestos y el de la nómina de fin de mes nos impide hacer.

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