Seamos responsables… de verdad

En el momento en que escribo estas líneas está a punto de comenzar en Barcelona la cuarta edición de Bcn Ethical Fashion Fest (BEFF) que organiza la  asociación Moda Sostenible Barcelona.

Una feliz iniciativa que se sigue consolidando y que pone de relieve cómo lo “verde” en el textil sigue creciendo  de forma imparable aupado por un consumidor cada vez más concienciado. Cuando se observa que para las nuevas generaciones la responsabilidad ambiental de una marca de moda es un factor clave a la hora de decidir una compra no puedo evitar pensar que alguna cosa estamos haciendo bien incluso en nuestro país, que siempre ha estado a la cola en este tema frente a países vecinos, especialmente del Norte de Europa.
El “problema” es que las marcas lo saben y muy bien. Saben que hay un consumidor que come orgánico, que hace yoga, que va en bicicleta y que también cuando compra moda quiere ser responsable. Y que va a más, pese a que estos productos sean más caros. Así que todos los grandes de verdad llevan años bombardeando con la idea de que cada vez son más “verdes”, con lanzamientos de líneas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. ¿Pero esto va en serio? ¿Gigantes que producen en todos los rincones del mundo pueden asegurarnos que pueden controlar realmente la sostenibilidad de sus procesos? No es muy creíble que ni siquiera en esas líneas más respetuosas puedan ser tan “verdes” como afirman. Se me podrá decir, y es verdad, que eso es mejor que nada, y es cierto….si lo es. Hace poco un buen amigo de la revista nos habló de un modelo de Adidas -que no vamos a revelar- que se vendía como sostenible y que solo lo era en un 10%, aunque para eso había que mirar una letra pequeña en la que nadie se fijaba. Vamos que, en buena medida, hay mucho de “greenwash”, de “lavado verde” de cara a la opinión pública y, al final, son las empresas de menor dimensión -como las que se pueden ver en el BEFF- las que nos ofrecen garantías como consumidores que somos todos.
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