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Los fabricantes de maquinaria textil, empujados por las demandas del mercado y por la creciente concienciación medioambiental, están tratando de desarrollar nuevas tecnologías que permitan reducir la huella hídrica del sector. En este sentido la utilización de la técnica de ultrasonidos puede ayudar a reducir la huella hídrica considerablemente.

El modelo Pronto Moda ha pasado de las tradicionales cuatro colecciones estacionales a lanzar hasta un máximo de 24 colecciones por año. Esto, junto con el bajo precio de las prendas producidas, ha cambiado los hábitos de consumo de prendas textiles en los países desarrollados. Actualmente se compran cuatro veces más prendas que hace 20 años.

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Este modelo se basa también en producir prendas de baja calidad y vida útil corta. A nivel mundial se producen alrededor de 80.000 millones de prendas anualmente y la tendencia sigue al alza.

La huella hídrica de la industria textil

El agua es un recurso indispensable dentro de la industria textil. El consumo de agua empieza con la producción de las materias primas naturales, ya sean de origen animal o vegetal. En el caso del algodón, la fibra natural más utilizada, diferentes estudios estiman que entre 5.000 y 10.000 litros de agua son necesarios para la producción de un 1 kilogramo de fibra. Otros estudios afirman que el 2,6% del consumo mundial de agua está destinado al cultivo de algodón.

Pero es en los procesos posteriores de tintura y acabado donde el consumo de agua aumenta drásticamente. Se estima que para producir una camiseta se requieren unos 2.900 litros de agua. Para producir unos vaqueros la cantidad es aún mayor y puede llegar hasta los 5.000 litros.

La industria textil deberá adaptarse a esta nueva situación y reinventarse para reducir los impactos de su actividad

La cantidad de agua utilizada para el acabado textil tiene un efecto directo en el precio final del producto y aquellas empresas que consigan utilizar menos agua en sus procesos obtendrán unas ventajas competitivas en el mercado. Además, la utilización de métodos de producción más ecológicos puede convertirse en una potente herramienta de diferenciación en un mercado cada vez más concienciado con la conservación del planeta.

Debido, entre otras razones, al incremento de la población y los efectos del cambio climático está previsto que el agua sea cada vez un bien más escaso. Esto inevitablemente conllevará a un incremento en el precio que a su vez repercutirá en el precio de las prendas y puede poner en riesgo la viabilidad del modelo Pronto Moda.

Ultrasonidos para el tratamiento de textiles

Los fabricantes de maquinaria textil, ya sea por su propia concienciación medioambiental o por la presión que ejerce la sociedad o consumidores finales de productos textiles, están invirtiendo en desarrollar nueva maquinaria y tecnologías que permitan reducir los consumos de agua. En este sentido, la empresa PRO-SMH, nueva empresa representada por Ferrer-Dalmau Textil en 2019, presentó en la pasada ITMA de Barcelona la tecnología de ultrasonidos.

La tecnología de ultrasonidos ofrece varias ventajas a los acabadores textiles. Por un lado, la cantidad de agua necesaria para los procesos de lavado, descrudado, blanqueado y mercerizado se puede reducir hasta un 35%. Y, por otro lado, la cantidad de productos químicos necesarios puede también reducirse un 30%.

Esto es debido a que las ondas de ultrasonido incrementan la capacidad de absorción de los tejidos y los productos químicos pueden penetrar en el tejido de forma más rápida y efectiva. Además, el efecto ultrasónico incrementa la capacidad de limpieza del agua en los posteriores procesos de lavado. El hecho que el tratamiento con ultrasonidos se pueda realizar a menores temperaturas también supone un ahorro energético.

¿Cómo funcionan los Ultrasonidos?

En el corazón de la limpieza por ultrasonidos se encuentra la burbuja, de hecho, miles de burbujas. Estas burbujas son creadas por ondas de sonido a medida que estas se mueven a través del agua. Dicho proceso recibe el nombre de “cavitación”.

Estas burbujas se caracterizan por ser altamente energéticas y microscópicas. Colapsan o explosionan casi tan pronto como son creadas, y esto ocurre millones de veces por segundo. Esta implosión constante genera una tremenda cantidad de energía de vacío en forma de temperatura y presión que otorgan su capacidad y poder de limpieza al sistema.

Cuando la cavitación ocurre cerca de un tejido sucio, la acción de vacío producida por los miles de burbujas explosionando crea una onda de presión que penetra profundamente en la tela. La onda de presión despega la suciedad del tejido y la libera al medio.

Hacia un futuro más sostenible

En la actualidad parece que ya nadie duda de que una de las mayores amenazas a la que nos enfrentamos son los cambios medioambientales producidos por la actividad humana (emisiones de gases, desertificación etc.). El más que probable aumento en el precio del agua va a suponer un reto para la industria textil altamente dependiente de este recurso.

La industria textil deberá adaptarse a esta nueva situación y reinventarse para reducir los impactos de su actividad. La utilización de la tecnología de ultrasonidos puede aportar su grano de arena en esta dirección y reducir los consumos de agua en los procesos textiles.

 

 

 

 

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