Moda, perfumería y cine

Corría el año 1911 y a Paul Poiret, modisto de alta costura, las cosas no le iban mal …

Pero en aquel París de tres millones de habitantes, en plena ebullición, abarrotado de personajes mediáticos, con inmensas ganas de vivir, con un metropolitano recién estrenado y con una cúpula en Galerías Lafayette que causaba admiración a propios y extraños, con personajes que acaparaban las portadas de su más conspicua prensa (Colette/Chagall/Cocteau/Picasso y un larguísimo etcétera), a Paul no se le ocurrió otra cosa que ganar protagonismo y visibilidad, lanzando Rosine. Bien pudo publicitarlo como el “perfume de moda”. Él fue el primero. Luego Schiaparelli y como no, la gran Coco Chanel, con su super ventas nº 5.

Al modelo de moda y perfume se le unió el del cine. No solo se trataba de hacer unas creaciones y unas fragancias de “cine” para que funcionaran en el mercado, sino que diseñar el vestuario de las grandes estrellas cinematográficas era otra forma de aumentar facturación y presencia mediática.

El tema quizás se inicia con Ninotchka y Greta Garbo y alcanza la apoteosis con los vestuarios de Bonnie and Clyde, El gran Gatsby o El golpe. Vestir a rutilantes estrellas, aunque fuera en el celuloide, daba cachet, prestigio y en algunos casos una importante facturación adicional.

Luego se apuntó Dior y así hasta Angel Schlesser. Moda, perfumes, cine. La cadencia de muchos creadores. ¿Mimetismo? ¿Necesidad de salvar temporadas donde no se acertó con la moda? ¿Celos?

Recientemente se le ha otorgado a Don Ángel Fernandez Ovejero ‘alias’ Angel Schlesser, el Premio de Diseño de Moda 2022. Don Angel siguió, en sus años activos, la línea de trabajo y creación, antes apuntada. Moda minimalista, fragancias de la mano de Alberto Morillas y cine con Colomo y Amenábar dirigiendo el cotarro.

Me imagino al Señor Schlesser hoy, sonriendo, después de recibir los 30 mil euros del premio. En una mano una tostada con anchoas del Cantábrico (su tierra), muy alegre pero non troppo y paseando en una barca mar adentro, mascullando … “a buenas horas, mangas verdes”.


Este artículo se publicó originalmente en la revista Noticiero Textil del mes de junio. 

 

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