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Rafael Carbonell lidera, desde 2007, la filial ibérica de una de las multinacionales que fomenta el desarrollo de la la industria 4.0. ¿Cómo influye todo esto en el textil? Carbonell nos explica cómo es el mundo que viene.

Actualmente, con la evolución de la tecnología, ya se habla del textil 4.0. En este contexto, ¿cuál es el papel que juega la impresión digital?

Creemos que, precisamente, la impresión digital será una tecnología fundamental en el desarrollo de esta nueva revolución industrial. De entrada, las posibilidades que ofrece permiten acercase más a los objetivos del textil 4.0, gracias a su capacidad de ser incluida como otra fase más dentro de un flujo de trabajo controlado por softwares transversales que permiten integrar la producción con el resto de departamentos y tareas e incluso con el cliente.
La industria 4.0 supone una verdadera revolución que es consecuencia y causa, al mismo tiempo, de los cambios en la demanda del consumidor como, por ejemplo, la tendencia a la personalización que podemos ver en, prácticamente, cualquier mercado. En este sentido, el digital es la única tecnología de estampación que permite, de forma eficiente, la personalización del producto sin los elevados costes asociados a la preimpresión e impresión tradicional.

¿Cuáles son las principales dificultades que se encuentran las empresas textiles a la hora de entrar en la industria 4.0?

Lo cierto es que son muchísimos los retos a los que se han de enfrentar las empresas textiles. Una de las principales dificultades tiene que ver con la gran diversidad de tejidos que han de manejar y cada uno de ellos responde de forma diferente al proceso de producción en cada una de las fases —desde la preparación del tejido hasta el proceso de acabado, pasando por la estampación—.
Comparando la industria textil con cualquiera de nuestras otras áreas de negocio activas, tenemos que decir que es, con diferencia, la que mayor número de variables ha de manejar y esto es extensible al proceso de transformación en industria 4.0.

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A su juicio, ¿cuáles son las soluciones de Durst más adecuadas para la industria textil?

En los últimos años hemos desarrollado varias soluciones pensando en los diferentes perfiles de empresas del sector.
Nuestra serie Alpha, que cuenta con un ancho de impresión de entre 190 y 330 cm, puede configurarse con un máximo de 8 colores y 64 cabezales de impresión Alpha-S, alcanzando una resolución nativa de 600 dpi y una velocidad de impresión de hasta 610 metros lineales hora. La serie Alpha es perfecta para fabricantes industriales de moda y moda hogar. Puede ser equipada con diferentes tipos de tinta; Reactiva, Dispersa, Ácida e incluso, en los últimos años, hemos presentado una nueva tinta pigmentada (Alpha Ink P) aplicable a una amplia variedad de materiales textiles y que, tras la impresión, ofrece una inmejorable gama cromática y un excelente tacto. Además, en el caso de materiales estándar, como el algodón o el poliéster, no resulta imprescindible la aplicación de tratamientos previos ni posteriores. Aparte de la excelente calidad de impresión, alta flexibilidad, productividad industrial y capacidad de ampliación, la serie Alpha ofrece también mejoras en los procesos.
Por otro lado, para aquellos estampadores que trabajan con poliéster o mezclas de poliéster ofrecemos dos soluciones que permiten la impresión directa o por transfer, la Alpha 180 TR y la nueva Rhotex 325. Estos sistemas de impresión son especialmente adecuados para poliéster y mezclas de poliéster que se utilizan, por ejemplo, en prendas de vestir, textiles para el hogar y en el sector de rotulación textil.

¿Cuáles son las ventajas que ofrece la impresión digital a la industria textil?

En términos generales podríamos decir que ahorro de tiempos muertos; mayor versatilidad de diseños sin costes asociados; menores costes medioambientales y de almacenaje —no se requieren cilindros ni pantallas, por ejemplo—; producción de tiradas cortas de forma rentable, menor desperdicio de material y consumos de agua mucho más reducidos. Todo esto hace que la estampación digital pueda ser considerada como una tecnología “verde”, lo que cada día resulta más relevante también desde el punto de vista de posicionamiento estratégico en el mercado.

¿Dónde tiene más desarrollo la impresión digital textil: en la moda pura y dura o en el textil-hogar?

En la moda, donde hay más volúmenes de producción y mayor rotación de producto.
El digital tiende, de forma exponencial, a ofrecer capacidades de producción que cada vez se aproximan más a las ofrecidas por las tecnologías convencionales. Paralelamente, cada vez hay un mayor número de tiradas pero se acortan sus volúmenes; así que cabe esperar que la penetración del digital en el sector textil vaya creciendo, en los próximos años, a buen ritmo hasta alcanzar una cuota realmente importante en medio plazo. Pienso que, en los próximos 5 años, veremos variar notablemente los volúmenes de textil estampado digitalmente en Europa.

La tendencia a la personalización tiene cada vez más sentido en el mundo de la moda. ¿Durst ha pensado en llevar sus soluciones al punto de venta?

De momento no ha sido así. Hasta ahora, ofrecemos soluciones para la producción industrial y no forma parte de nuestros objetivos, a corto y medio plazo, ofrecer soluciones directamente al minorista o al cliente final.

Como empresa, ¿cuánto del presupuesto de Durst se destina a I+D+I?

El pasado año dedicamos un 7% de la facturación. Es decir, de unos 350 M € consolidados, invertimos 25 M € y nuestra estrategia, debido a nuestros objetivos de posicionamiento, siempre pasa por hacer una importante inversión en I+D+i. Sabemos que es la única forma de garantizar una constante ventaja competitiva a nuestros clientes.

¿Tienen acuerdos estratégicos con empresas que realizan productos complementarios a los suyos. Por ejemplo, con fabricantes de tintas?

Efectivamente, tenemos acuerdos estratégicos con fabricantes de color y de placas de inyectores. Por lo demás, parte de la fortaleza de Durst es que ofrecemos soluciones que han sido desarrolladas internamente, en su práctica totalidad. En aquellos aspectos en los que la colaboración se hace necesaria, nuestra visión y valores de negocio nos dirigen a mantener relaciones muy estables con nuestros colaboradores estratégicos.

¿Qué está preparando Durst para la ITMA de Barcelona, que tendrá lugar en 2019?

Sin duda, presentaremos novedades en 2019. La tendencia clara apunta al incremento de volúmenes y reducciones de costes pero, comprenderá, que aún es demasiado pronto para anticipar datos concretos. Lo que puedo decir es que estamos trabajando en proyectos que no dejarán indiferente a nadie.

En los últimos años, en el sector textil se habla de relocalización industrial. Ustedes, al ser una multinacional y con todo el conocimiento de mercado que poseen, ¿creen que está regresando la producción?

Sí, en parte. Es un fenómeno que estamos percibiendo y en el que el digital puede tener un papel importante.
Aunque es cierto que hay una tendencia a la relocalización, durante la pasada crisis se destruyó parte del tejido productivo en España y a medida que se acortan las tiradas, mayor es la necesidad de reubicar las plantas productivas para evitar el incremento de costes y tiempos logísticos… pero no tenemos suficiente capacidad; por ello, se escapa un importante porcentaje de proyectos a países vecinos, como Portugal o Marruecos.
En cualquier caso, hay que ser optimistas. Efectivamente hay una tendencia que, de ser bien aprovechada, puede traer muchas alegrías al sector, siendo España —como lo es— un referente internacional en moda y confección. Desde nuestra perspectiva, son precisamente las tecnologías disruptivas —como la digital—, muy alineadas con la estrategia europea de posicionarnos en el segmento “calidad” frente a otros mercados, las que pueden contribuir a consolidar esta tendencia.

Las premisas medioambientales se van imponiendo en la Unión Europea. ¿Favorece esta situación al desarrollo de la impresión digital en el textil? ¿Por qué?

Sin duda. El cuidado medioambiental ha dejado de ser tendencia para convertirse en una necesidad y, por supuesto, favorece la expansión de la tecnología digital en el sector textil. Por un lado, el digital supone un notable ahorro en volúmenes de tinta, lo que implica menos residuos. Por otro, suponen menores consumos de energía y agua y la eliminación de los productos químicos derivados de la producción de cilindros y pantallas es fundamental para acercarse al objetivo de la impresión ecológica, además de ser la clave para reducir costes.

¿Cómo visualiza el mercado de la impresión digital textil en el corto y medio plazo?

Como comentaba antes, estoy convencido de que habrá un cambio importante en un plazo de cinco años, debido a la consolidación de la impresión digital de alto volumen. Europa liderará este cambio.
El programa marco de la Unión Europea de Investigación e Innovación que contempla el periodo de 2014 a 2020 está muy focalizado en la importancia de generar valor añadido, a través de la excelencia. Este proyecto está totalmente alineado con otras propuestas que inciden en la consolidación de nuestro posicionamiento como un área en la que la calidad y el servicio deben primar por encima del puro coste. Por eso, el digital, que permite una mayor versatilidad, sin costes asociados a la multiplicidad de diseños así como ofrecer servicios just in time que incrementan el valor añadido, sin duda jugará un papel esencial en el futuro de nuestra industria.

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