El 14 de septiembre de 2022, con motivo del discurso sobre el estado de la Unión pronunciado por la presidenta Von der Leyen, la Comisión anunció iniciativas destinadas a hacer frente a la dramática crisis energética a la que se enfrenta Europa.

Cuando los precios mayoristas del gas alcanzaron sus máximos en el mes de agosto provocando también grandes aumentos en los precios de la electricidad, la industria textil pidió a la Unión Europea que adoptara un límite de precios al por mayor para el gas, la revisión del principio de orden del mercado de la electricidad, el apoyo a las PYMES y una estrategia europea única.

Las asociaciones europeas que representan a todo el ecosistema textil acogieron con satisfacción las propuestas de la Comisión para cambiar los parámetros de referencia del TTF y desvincularlo del mercado de la electricidad, así como la revisión del principio de orden de mérito para el mercado de la electricidad, que ya no sirve para el propósito para el que fue diseñado.

También mostraron su aprobación de la propuesta de modificar el marco de ayudas estatales que, en opinión de sus dirigentes, “debería incluir los sectores de acabado textil, servicios textiles y telas no tejidas, así como una simplificación de los requisitos de aplicación. Además, pedimos una aplicación uniforme en toda la UE.”

Peligra el sector textil europeo

En el comunicado conjunto emitido por las asociaciones Euratex, EuroCoton, Edana, CIRFS y ETSA reconocen “que la propuesta de la Comisión carece de ambición y tendrá el coste de perder capacidad industrial europea y puestos de trabajo europeos”. En última instancia, Europa se quedará sin su ecosistema textil integrado, tal y como lo conocemos hoy, y sin medios para hacer realidad la estrategia textil de la UE, para productos textiles más sostenibles y circulares.

El comunicado continúa solicitando que “es absolutamente necesario un tope europeo ambicioso y significativo para el precio mayorista del gas natural. A Europa se le está acabando el tiempo para salvar su propia industria. Ha llegado el momento de actuar con rapidez y decisión en unidad y solidaridad a nivel europeo. Entendemos que hasta ahora se ha discutido entre los ministerios un tope de precio muy alto y eso no es tranquilizador para las empresas de toda Europa: si cualquier tope es, como se espera, superior a 100/MWh, estas empresas se hundirán”.

Ya en marzo de 2022, con los precios mayoristas del gas en la UE a 200€/MWh, ya no existía el argumento comercial para mantener la producción textil. Hoy, los precios mayoristas del gas natural han alcanzado los 340€/MWh, ¡15 veces superior al precio de 2021!

Pérdidas millonarias

Muchas empresas han suspendido sus procesos de producción para evitar la pérdida de decenas de miles de euros cada día. “Esperamos que esto no se convierta en la nueva normalidad y pedimos a la Comisión, al Consejo de la UE y al Parlamento que adopten rápidamente acciones decisivas, impactantes y concretas” para hacer frente a la crisis energética y garantizar la supervivencia de la industria europea.

Comparaciones imposibles

Dada la gran competencia internacional en la que opera la industria textil de la UE, no es posible limitarse a trasladar el aumento de los costes a los consumidores. “Sin embargo, con estos precios tan elevados, nuestras empresas no pueden permitirse absorber esos costes”. Las empresas textiles de la UE son principalmente PYMES que no tienen la estructura financiera necesaria para absorber estos aumentos de coste.  En contraste con esta realidad en Europa, el precio al por mayor del gas en Estados Unidos y China es de 10€/MWh, mientras que en Turquía el precio es de 25€/MWh. “Si la UE no actúa, nuestros competidores internacionales nos sustituirán fácilmente en el mercado, lo que provocará la desindustrialización de Europa y una mayor dependencia de las importaciones extranjeras de productos esenciales”.

Sectores vulnerables

Algunos sectores específicos de la industria textil son especialmente vulnerables, como la industria de las fibras artificiales. Este es un sector intensivo en energía y un gran consumidor de gas natural y electricidad para la fabricación de sus fibras. No sólo se ve afectada por el aumento del coste energético, sino que también experimenta la escasez y el fuerte aumento de los costes de sus materias primas.

En el segmento de los no tejidos, los procesos de producción -que utilizan tanto fibras como filamentos extruidos in situ- también dependen en gran medida del gas y la electricidad. La fusión y extrusión de polímeros, el cardado de las fibras, la formación de la banda, la unión de la banda y el secado son técnicas que consumen mucha energía.

También hay que señalar que para algunos segmentos el uso del gas no tiene sustituto tecnológico: por ejemplo, las unidades de producción de tintura y acabado hacen un uso muy intensivo. Estas unidades de producción están compuestas principalmente por calderas y secadoras, que sólo funcionan con gas y no hay tecnología alternativa.

El sector de los servicios en la industria textil también tiene problemas: con el carácter crítico del servicio que prestan, necesitan una cantidad considerable de energía para mantener los servicios, en particular los hospitales y las residencias de ancianos, abastecidos de material para salvar vidas, así como de ropa y sábanas para los propios pacientes. La pérdida de estas empresas provocaría la falta de ropa para los profeseiionales sanitarios, incluidas las batas de protección para cirujanos, enfermeras y médicos, y los uniformes, incluidos otros equipos de protección personal.

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